Cada vez peor…

Una mujer al borde de un ataque de nervios… o de pánico…

Enlaces 2

Para contemplar:

  • Andrew Brandou
  • Andrew Pommier
  • Beci Orpin
  • beinArt Surreal Art Collective
  • Chris Buzelli
  • Dan May
  • Derek Yaniger
  • Edvard Munch
  • James Jean
  • Jasper Steven Thomas
  • Jean Marc Calvet
  • Jeffrey Seaberg
  • Joe Sorren
  • Kozyndan
  • M. C. Escher
  • Mark Ryden
  • MoCo Loco
  • Nathan Jurevicius
  • Numskull
  • René Magritte
  • REP
  • Rex Ray
  • Salvador Dalí
  • Shag
  • Tara McPherson
  • Xul Solar – Literaberinto.com

Para Escuchar:

  • Aerosmith
  • Aterciopelados
  • Blondie
  • Cranberries
  • Estelares
  • Janis Joplin
  • Joaquinito
  • La Vela Puerca
  • Legiâo Urbana
  • No Te Va Gustar
  • Os Mutantes
  • Pixies
  • R.E.M.
  • Rita Lee
  • The Beatles
  • The King

Para Leer:

  • Alejandra Pizarnik – Centro Virtual Cervantes
  • Alejandra Pizarnik – Sololiteratura.com
  • Ñusleter
  • Biblioteca Digital Ciudad Seva
  • Dossier Lovecraft
  • E. M. Cioran (aforismos)
  • Edgar Allan Poe – La maquina del tiempo
  • Espéculo – Revista de estudios Literarios
  • H. P. Lovecraft – Ciudad Seva
  • J. D. Salinger
  • Jaime Sabines – Sololiteratura.com
  • Juan Rulfo – Sololiteratura.com
  • Julio Cortázar – Página Oficial
  • Julio Cortázar – Sololiteratura.com
  • Julio Cortázar textual…
  • Looking for Lewis Carroll
  • Manuel Puig – Sololiteratura.com
  • Oliverio Girondo – Cervantes Virtual
  • Orbis Tertius
  • Rayuel – o – matic
  • Revista Barcelona
  • Roberto Arlt – Centro Virtual Cervantes
  • Roberto Arlt – Sololiteratura.com
  • No al Lunes
  • Blugares amigos

    lagloryboxbanner diosgalon

    LupeProsaicamenteIlícita

  • Tocá la guitarra para que las actualizaciones de este adorable blog lleguen a tu mail como por arte de magia... Dale, una que sepamos todos...

    Guitarrita
  • Las últimas palabras escritas

    • Anotación
    • El tiempo está loco, loco
    • La partida del tren de Clarice Lispector
    • El Arrancacorazones – Boris Vian
    • Vuelve el perro arrepentido…
    • Free Blogger, ayudemos
    • Momentos inexplicables de la internete I
  • Los hombres no deben cortar los árboles. Hay Dios. (Septimus anotaba estas revelaciones al dorso de sobres.) Cambia el mundo. Nadie mata por odio. Hazlo saber (lo escribió). Esperó. Escuchó. Un gorrión, encaramado en la barandilla ante él, pió Septimus, Septimus, cuatro o cinco veces, y siguió emitiendo notas para cantar con lozanía y penetración, en griego, que el crimen no existe, y se le unió otro gorrión, y ambos cantaron en voces prolongadas y penetrantes, en griego, en los árboles del valle de la vida, más allá del río por el que los muertos caminan, que la muerte no existe.

    Decía que debía tener un hijo como Septimus. Pero nadie podía ser como Septimus; tan dulce, tan serio, tan inteligente. ¿Por qué no podía ella leer también a Shakespeare? ¿Era Shakespeare un autor difícil?, preguntaba Rezia. Uno no puede traer hijos a un mundo como este. Uno no puede perpetuar el sufrimiento, ni aumentar la raza de estos lujuriosos animales, que no tienen emociones duraderas, sino tan solo caprichos y vanidades que ahora les llevan hacia un lado, y luego hacia otro.

    Miraba como Rezia manejaba las tijeras, daba forma, cual se contempla a un pájaro picotear y saltar en el césped, sin atreverse a mover ni un dedo. Porque la verdad es (dejemos que Rezia lo ignore) que los seres humanos carecen de bondad, de fe, de caridad, salvo en lo que sirve para aumentar el placer del momento. Cazan en jauría. las jaurías recorren el desierto, y chillando desaparecen en la selva. Abandonan los caídos. Llevan una máscara de muecas.

    Fragmentos de La Señora Dalloway de Virginia Woolf
  • Lo que pasó

  • Lo que miran los que pasan

    • Los cantos de Maldoror - Canto Primero
    • Paul está muerto
    • Trafalgar - A. Gorodischer
    • Volvió Tita Dlugi - Hoy: La Duda (Doubt)
    • Plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro...
    • Cómo Pinocho aprendió a leer por Alberto Manguel
    • Cuello de Gatito Negro
  • Lo que dicen los que dicen

    Patricia en Los cantos de Maldoror –…
    ana en Anotación
    Lupe en Anotación
    nash-computerkeepsfr… en Free Blogger, ayudemos
    Marzia en Cuello de Gatito Negro
  • Sucursales

    Hormiga Canibal Abandonada por el momento: Tita in Wonderland
  • Participo en:

    Pepeblog

  • El miedo de que un pequeño hilo de lana que sale del ribete del cobertor sea duro, duro y penetrante como una aguja de acero; el miedo de que este pequeño botón de mi camisa de dormir sea más grande que mi cabeza, grande y pesado; el miedo de que esta miga de pan, que ahora cae de mi lecho, sea de vidrio y se haga astillas cuando toque el suelo; y la agobiante inquietud de que en realidad se ha de romper todo, todo para siempre; el miedo de que ese borde de una carta abierta sea algo prohibido, que nadie debe ver, algo indescriptiblemente precioso para lo cual ningún lugar de la habitación resulta completamente seguro; el miedo de tragarme, mientras estoy dormido, un trozo de carbón de la estufa; el miedo de que una cifra cualquiera comience a crecer en mi cerebro hasta no hallar en mí espacio para su expansión; el miedo de que sea de granito el lugar donde estoy acostado, de granito gris; el miedo de que se me escape un grito y todos se agolpen ante mi puerta y terminen derribándola; el miedo de llegar a traicionarme, de contar todo aquello de que tengo miedo, y el miedo de no poder decir nada porque todo es tan incierto; y los otros miedos... Los miedos.

    --Fragmento de Los Cuadernos de Malte Laurids Brigge de Rainer Maria Rilke
  • Hazte Fan

    Este Blog es FAN de
  • Blugares

    • Alejandra Pizarnik: Pública y Secreta
    • Algunas Verdades
    • Bife Angosto
    • Cabesaurio
    • Comentarist@nonimo
    • Corteza Emigrante
    • Cosas que pasan
    • DAME BOLA!
    • Diario de una librera
    • DiosGalón
    • Duelos Dialécticos
    • El cliente Nunca tiene la razón
    • Eterna Cadencia
    • Genio Maligno
    • La Condesa Nocturna
    • La Glory Box
    • LaMujerDeMiVida – Blog
    • Libros Lenzi
    • Los Alfajores
    • Mantantirulirulá
    • Montt en dosis diarias
    • Mundo Hedonista
    • Obstáculos Inmóviles
    • Podeti contra el mundo!
    • Resonancias
    • Selecciones Reales Dijes
  • Otro tema

    • Compradicción
    • Perpetual kid
    • Prickie
    • Vintage ads
    • Vintage ads II
    • Wordpress link directory
  • Linkeame

    TitaDixit


  • SEG: La realidad nos ha olvidado y lo malo es que uno no se muere de eso.
    CAR: Ya no existe la realidad.
    SEG: Sin embargo cumplimos años, perdemos frescura, las ganas... Perdemos... Car, ¿no es eso la realidad?
    CAR: Entonces la realidad no nos ha olvidado.
    SEG: ¿Y por qué decís que ya no existe?
    CAR: ¿Puede darse algo más triste que esta conversación?
    SEG: Quizá es triste porque no hacemos nada.
    CAR: No hacemos nada pero lo hacemos mal.


    CAR (emite una ininteligible imprecación): Si todo lo que está afuera entrara de un vez a fin de vivificar esta casa. (Va hacia la puerta). Ocurrió. Ninguna salida.
    SEG: Decí unas palabras de despedida, como en el teatro.
    CAR: No quiero decir nada. ¿Qué voy a decir?
    SEG: Hay tanto adiós en tu mirada. Car, unas pocas palabras bien escogidas.
    CAR: ¿Acaso las vas a recordar?
    SEG: Sí. Voy a tener una enorme cantidad de lugar dentro del más grande silencio. Se oye un gemido brutal; es el último estertor de Macho.
    CAR: He vivido entre sombras. Salgo del brazo de las sombras. Me voy porque las sombras me esperan. Seg, no quiero hablar: quiero vivir.

    Fragmentos de Los perturbados entre lilas de Alejandra Pizarnik
  • Categorías

    • Divagando (37)
    • Escuchando (4)
    • General (48)
    • La internete (8)
    • Libracos (8)
    • Palabras ajenas (22)
    • Tita dixit (1)
    • Tita Dlugi (1)
  • Mirá vos

    • 27,883 hits
  • visitor stats
  • Otras secciones

    • Enlaces 2
    • Yo
  • El Gato, cuando vio a Alicia, se limitó a sonreír. Parecía tener buen carácter, pero también tenía unas uñas muy largas Y muchísimos dientes, de modo que sería mejor tratarlo con respeto.


    -Minino de Cheshire- empezó Alicia tímidamente, pues no estaba del todo segura de si le gustaría este tratamiento: pero el Gato no hizo más que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidió que sí le gustaba. -Minino de Cheshire, ¿podrias decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
    -Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar- dijo el Gato.
    -No me importa mucho el sitio...- dijo Alicia.
    -Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes- dijo el Gato.
    -... siempre que llegue a alguna parte- añadió Alicia como explicación.
    -¡Oh, siempre llegarás a alguna parte-aseguró el Gato-, si caminas lo suficiente!
    A Alicia le pareció que esto no tenía vuelta de hoja, y decidió hacer otra pregunta: ¿Qué clase de gente vive por aquí?
    -En esta dirección-dijo el Gato, haciendo un gesto con la pata derecha -vive un Sombrerero. Y en esta dirección- e hizo un gesto con la otra pata -vive una Liebre de Marzo. Visita al que quieras: los dos están locos.
    -Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca-protestó Alicia.
    -Oh, eso no lo puedes evitar- repuso el Gato. -Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
    -¿Cómo sabes que yo estoy loca?-preguntó Alicia.
    -Tienes que estarlo afirmó el Gato-, o no habrías venido aqui.

    de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll
  • Gelsomina
  • Licenciada


    Creative Commons License
    Tita Dixit by Tita is licensed under a Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Obras Derivadas 2.5 Argentina License.

    Los textos en los que no se especifica el autor (o sea que son míos, eh) se encuentran protegidos por esta licencia tan linda, así que ojito...
  • Mandame un email

  • Solo,
    con mi esqueleto,
    mi sombra,
    mis arterias,
    como un sapo en su cueva,
    asomado al verano,
    entre miles de insectos
    que saltan,
    retroceden,
    se atropellan,
    fallecen;
    en una delirante actividad sin rumbo,
    inútil,
    arbitraria,
    febril,
    idéntica a la fiebre
    que sufren las ciudades.
    Solo,
    con la ventana
    abierta a las estrellas,
    entre árboles y muebles que ignoran mi existencia,
    sin deseos de irme,
    ni ganas de quedarme
    a vivir otras noches,
    aquí,
    o en otra parte,
    con el mismo esqueleto,
    y las mismas arterias,
    como un sapo en su cueva
    circundado de insectos.


    Solo de Oliverio Girondo

Obtén un blog gratuito en WordPress.com Tema: Black Letterhead por Ulysses Ronquillo