A cinco días del mes de Mayo…

A cinco días del mes de Mayo me llevo una de las desilusiones más grandes de la semana al salir de mi casa dos horas antes, convencidísima de que mi pauperrimo sueldo estaba depositado, presto a disolverse en mis manos. Tratando de no perder tiempo en el cajero que está cerca de mi departamento (no sé qué pasó que la cola no avanzaba), me dí la vida loca y me tomé un taxi al centro. A dos cuadras del trabajo y pensando en las zapatillas nuevas, en los libros y cd de los que me voy a nutrir este mes, hago pacientemente la cola hacia ese ente cibernético que es el cajero (sí, lo tengo que admitir, me dan miedo los cajeros; siempre procedo con mis transacciones con el cagaso de que me va a comer la tarjeta, o que me va a dar billetes falsos, o que la vieja que está sacando plata next to me es en realidad un chorro encubierto…), digito mi clave super-mega-archi secreta y con cara de idiota pienso en cuanta plata sacar, marco “extracciones” y me digo que de última, si no me alcanza, siempre puedo sacar del que está en el laburo, marco “caja de ahorro” o algo así y me imagino a mi misma, hoy a la noche, mirando una peli, comiendo algo rico… ((músicadelapelículaPsicosis))…
SU SALDO ES 4,60
WHAT THE FUCK!!!
No puede ser, me digo… Me imagino una serie de posibilidades que incluyen: “Me cancelaron el pago porque me cambié de trabajo”, “Un error en el banco con mi cuenta”, “Este cajero anda para el orto”, “Soy parte de un Big Brother tipo the Truman Show, a la gente le gusta verme sufrir, ergo, me ocurren este tipo de cosas”…
Empiezo a mandar mensajes de texto como una desaforada a algunos de mis compañeros de trabajo, del tipo: “vs cobrast3¿, ami no m depsitaron!! q calentur4″. Empecé a divagar por la ciudad, sin salir del radio de los cajeros, pensando que quizás ((boludaboludaboluda)) si probaba 10 minutos más tarde me iba a encontrar con mi sueldo ahí, muerto de risa…
Todo se disipó con un mensaje que decía “Cobramos mañana, por el feriado”.
me-siento-una-reverenda-idiota.