Plantar un árbol.
Tener un hijo.
Escribir un libro.
Una frase bastante conocida, aunque un poco rara a decir verdad. Se supone que resume las cosas que uno no tendría que olvidarse de hacer en el transcurso su estadía en la tierra. Hace unos pocos años se agregó otra línea: donar un órgano. O sea que quedaría algo como esto:
Plantar un árbol.
Tener un hijo.
Escribir un libro.
Donar un
órgano.
Pese a que generalmente esta frase es usada en ese orden, estas cuatro ordenanzas pueden intercambiar sus palabras adquiriendo significados de pautas que podríamos llevar a cabo para hacer menos aburrido nuestro paso por este mundo, la primera posibilidad:
Donar un árbol.
Escribir un hijo.
Plantar un libro.
Tener un órgano.
Donar un árbol: a alguna asociación benéfica, que se ocupe del medioambiente, claro. No sé si es divertido, pero este es uno de los cambios que sigue con la misma línea original, a pesar que a muchas organizaciones benéficas no les va a servir mucho que usted les done un sauce y/o un jazmín.
Escribir un hijo: digamos que le falta una letra, A. O sea, escribir a un hijo. Aquí llegamos a una propuesta totalmente divertida. Agarre a su hijo, no importa que edad, y comience a dibujar en su cara con una lapicera y/o marcador indeleble. Si su hijo tiene más de quince años, trate de hacerlo mientras duerme, ya que no creo que se interese en esta propuesta. Dibújele bigotes, si es mujer y píntele los ojos si es varón. Lo más divertido será cuando sus retoños se despierten para marcharse al colegio y no se puedan sacar la pintura de la cara. De este modo usted logrará que dejen de hablarle por los próximos veinte años.
Plantar un libro: una propuesta totalmente estúpida. Pero que podrá ayudarlo a salir del aburrimiento. Diríjase a su biblioteca, recorra los estantes con sus ojos e identifique aquel libro que usted realmente odia (si no tiene uno, puede pedirlo prestado). Una vez que tiene el texto en sus manos ábralo en cualquier hoja y arránquelas una a una. Previamente debería el lector haber cavado un pozo preferentemente en su patio (si no tiene uno puede proceder con el ritual en una plaza). Las páginas que ha arrancado debe pasar a metamorfosearlas en pequeños bollitos que irá colocando en el hoyo, ordenadamente y sin apuro (ya que si esta dispuesto a hacer esto es porque tiene grandes cantidades de tiempo libre). Una vez que el bache esté lleno tápelo con la tierra que había retirado inicialmente. De este modo usted habrá pasado bastante tiempo, dependiendo esto del volumen de la obra, ocupado en esta nimiedad. Nota: no espere que crezca.
Tener un órgano: en este caso tenemos dos opciones: 1- nos podemos estar refiriendo a un instrumento musical. En tal caso usted deberá salir corriendo a su comercio de insumos musicales y adquirir uno de estos. Esta opción se subdivide, a su vez, en dos: a) luego puede aprender como ejecutarlo y divertir a sus amigos en sus reuniones sociales. b) lo deja tirado en algún rincón de su casa. 2- la otra opción que se presenta en este asunto es el de un órgano o sea, una parte del organismo que está encargada de una función determinada. Aquí se preguntará ¿nos estoy yo acaso, lleno de órganos?, no me importa lo que usted se pregunte en este momento. Se dirigirá a un hospital o a una facultad de medicina, según le convenga. Amablemente solicitará que se lo provea de un órgano, puede ser tanto un ojo como un hígado. En cuanto lo tenga en su poder pasará a ubicarlo en un recipiente lleno de formaldehído en disolución acuosa para ser usado como antiséptico, o sea Formol. Una vez que haya seguido estas indicaciones lo ubicará en algún lugar vistoso de su casa, como por ejemplo el baño o la cocina.
Pero estas no son las únicas derivaciones que se pueden hacer de nuestras líneas primigenias, he aquí otro orden:
Escribir un árbol.
Donar un hijo.
Tener un libro.
Plantar un órgano.
Escribir un árbol: podríamos alegar que esto tampoco es entretenido, a menos de que se trate de un árbol ajeno. Identifique un árbol que no sea de su propiedad, y preferentemente de alguien a quien usted odia (este precepto se puede evitar y usurpar el jardín de cualquiera). Adquiera una vestimenta de color oscuro ya que tendrá que realizar esta operación de noche. También tendrá que comprar un marcador bastante grueso y procurar que sea indeleble. Una madrugada procederá a invadir un jardín ajeno y escribirá en el tronco del árbol elegido, todo tipo de improperios. Y no sólo puede escribir, sino que también le otorgamos la opción de dibujar obscenidades. Lo divertido será cuando usted pueda disfrutar de la vulnerabilidad de otro al sentir violentada su propiedad.
Donar un hijo: si bien esto puede parecer un poco doloroso, no me interesa. Este proceso se tendrá que efectuar al poco tiempo del nacimiento del niño/a. El lector procederá a donar a su hijo si es posible a una pareja extranjera, en este momento se sentirá una persona sumamente miserable, pero yo no estoy interesada en lo que sienta, así que no me afecta. El próximo paso de este asunto procederá usted a esperar al menos veinte años antes de salir a buscar a su retoño por todo el mundo. Lo divertido es que: a) conocerá varios países. b) tendrá una cuota de suspenso en su vida, ya que no sabe si lo encontrará o no, o ni siquiera si él lo querrá. c) habrá pasado veinte años en la más profunda depresión, así que cuando se reencuentre con el pobre niño, sentirá una maravillosa sensación de alivio. Nota: hágase un ADN, no sea que se lleve a su casa a un extraño.
Tener un libro: esto también parece aburrido, pero lo he mejorado. Tener un libro… en la mano por veinte años (pueden ser los mismos que pase esperando para buscar a su hijo). Esto puede llegar a ser incomodo, pero que quiere que haga, yo sólo lo estoy escribiendo. Elegirá usted un libro que no sea muy pesado (ya que si lo va a tener en la mano por veinte años será mejor que sea liviano, igual esto queda a su criterio, haga lo que le plazca) y procederá a ubicarlo en su mano, será mejor que lo tenga en la mano izquierda, ya que si lo sostiene con la derecha, se le dificultará el hecho de escribir o cocinar un huevo frito. El quid de esta norma es que no se suelte el libro, o sea literalmente que lo mantenga en su mano por los próximos veinte años. Nota: cuando se bañe, tenga la precaución de cubrir el texto con una bolsa plástica, ya que si no lo hace, el libro no durará el tiempo pactado. Una vez que hayan transcurrido veinte años le pedirá a algún amigo que lo retire de su mano y sus camaradas se divertirán demasiado al ver que su mano ya no posee utilidad alguna. Usted mismo se habrá arruinado entonces una de sus extremidades, o sea que ha cometido una estupidez enorme.
Plantar un órgano: como en la anterior propuesta se podrá elegir entre un instrumento musical o una parte de algún cuerpo humano, o hasta de su mismo organismo. Si eligió esta última opción, le recomiendo que no lo intente con órganos internos, ya que puede resultar fatal (esta precaución se anula si usted es un médico), mejor inténtelo con una extremidad (manos, piernas, dedos) o puede intentarlo retirando un ojo, una oreja y/o su nariz. Proceda luego como he explicado anteriormente (ver plantar un libro). Nota: otra vez, no espere que crezca.
Ahora presentaré la última posibilidad:
Tener un árbol.
Plantar un hijo.
Donar un libro.
Escribir un órgano.
Tener un árbol: en este caso se puede proceder como expuse anteriormente (ver tener un libro). Pero puede variar si usted es una mujer. Podría interpretarse del mismo modo en que se interpreta la frase parir un hijo. Póngase usted a extrema disposición de la genética y de la inseminación artificial, o sea ofrézcase como conejito de indias (no es necesario que provenga de la India, puede ser también de cualquier otro país). Explíqueles a los científicos que su propósito es dar a luz una descendencia mitad humana mitad vegetal. Propóngales intentar una inseminación in Vitro con sus óvulos y como quiera que se llamen las células reproductivas masculinas vegetales. Una vez que haya obtenido sus aprobaciones expóngase al proceso que seguramente será peligroso y hasta mortal. Una vez que se haya consumado la fecundación, espere a que llegue la maduración de eso que usted tiene en su vientre (no me atrevo a denominarlo feto). Cuando llegue el momento del parto proceda de manera normal. De este modo usted será un fenómeno de la ciencia y a la vez un monstruo manipulador de genes, considerada una inmoral por el resto del mundo.
Plantar un hijo: en este proceso se nos presentará una dificultad mayúscula. ¿Cómo hacemos que su hijo/a se disponga a ser enterrado vivo? Bueno, explíquele que no es necesario que este completamente enterrado, haré una excepción en este caso y dejaré que le mantenga la cabeza a fuera. O sino, puede simplemente doparlo y no consultarle nada. Vaya a su patio y cave un pozo de la altura que se corresponde con la longitud que existe entre el cuello y los pies de su hijo/a. Una vez hecho esto, proceda a introducir a su vástago dentro del hoyo de manera que quede de manera vertical a la línea del suelo. Ya introducido su retoño en las entrañas de la madre tierra no se olvide de alimentarlo tres veces al día y recuerde que el desayuno es la comida más importante. Nota: en este caso puede esperar que crezca si su hijo tiene menos de cuarenta años.
Donar un libro: esto no es necesario explicarlo.
Escribir un órgano: de nuevo nos encontramos con las dos posibilidades mencionadas antes. En caso de optar por el instrumento musical, con la ayuda de un aerosol podrá tranquilamente escribir todo tipo de agravios, humillaciones, ofensas y palabras obscenas, según su gusto. Recomiendo que el aparato sea propiedad de otra persona, sino no sería divertido. En caso de elegir la segunda opción, podrá usted elegir entre un órgano suyo o ajeno. Nota: si va a proceder a escribir en un hígado no lo haga con un marcador que tenga en la composición química de su tinta alcohol.
Dada la cantidad de opciones que se le presenta en este humilde manual, podrá realizarlas todas o sólo elegir la que más le guste. De este modo no sólo que no se aburrirá nuca, sino que también hará algunas cosas que ninguna persona racional pensaría en hacer.





1 comentario
Abril 29, 2008 a las 3:29 pm
de facto el consumo de árboles de tu libro será de unos treinta, más los recursos en agua y papel de tu hijo (más árboles) el asunto es: sembrar o donar un árbol no sirve si tienes los otros dos. Los hijos y los libros joden los árboles (y las ballenas y los ríos y el agua, etc etc etc)