
Cancioncita para escuchar mientras leés: Light My Fire – The Doors
Hoy empecé la Divina Comedia (hacía rato que la venía mirando con cariño cuando pasaba por una librería y este mes mis compañeritos de trabajo me la regalaron para mi cumpleaños) y mientras la leía se me pregunté sobre el infierno (imposible no hacerlo) y mi duda surgió al instante. Empecemos desde el principio. No leí la biblia, me la prestaron, todavía no la devolví, pero no la leí, gracias si llegué a la página 22. De modo que todo lo que sé del cielo y el infierno es gracias a lo que me dijeron, lo que escuché por ahí, etc, etc. Partiendo entonces desde la ignorancia puedo decir que el cielo es aquel lugar a dónde van todas aquellas almas buenas que han seguido los designios del “señor”. Dios es bueno, y los buenos van con él. Ahora, Satán es malo y los malos van con él. Hasta ahí todo bien. Los que van al cielo transcurren ahí una eternidad feliz, plena; porque Dios festeja a aquellos que han seguido sus reglas. Y los que van al infierno, por haber contrariado las leyes del Supremo sufren una eternidad de vejámenes, de torturas, etc, etc. yo me pregunto: Si Satán es malo, y auspicia a la maldad ¿no debería festejar a aquellos que la difunde?, de otro modo, los que van al infierno ¿no tendrían que disfrutar una eternidad de excesos, de maldad y de mentira?. Del modo tradicional el demonio terminaría siendo un empleado de Dios, o sea, el encargado de castigar a los que no cumplieron con él. ¿El Demonio no es (o tendría que ser) la antítesis de Dios? Porque no parece… Según lo que sé el Demonio fue un ángel caído que fue castigado por Dios al querer compararse con el supremo. De ahí lo mandó a los infiernos, dónde es el rey, ¿no? Pero no es rey porque sólo hace lo que Dios quiere, o sea, castigar a los que no cumplen con lo que dicta la biblia (que está un poco desactualizada). Hablando claro, uno no tiene a quién elegir, o elegís a Dios o te quemás en el infierno… Eso no está bien… A no ser que el infierno sea como yo digo, una joda loca llena de alcohol, sexo, drogas y rock and roll, y la iglesia le haga la propaganda contraria (cosa que no me parece extraño)…
Ratzinger no nos mientas más, carajo… Viejo de mierda…




