Hay que leer a Boris Vian, a vos te digo. Sí señora, señor, purrete, pendejo, geronte que estás sentado frente al televisor mirando a Viviana Canosa y comiendo un Danet de Lemon Pie (léase Pai, como los Umbanda) ¿Estás en la búsqueda de imagenes fuertes, potentes, que te descalabren el cerebelo? Leé a Boris Vian. ¿Te pinta la violencia? Leé Escupiré sobre vuestra tumba . Ahora, si lo que querés es una lectura delirante y deliciosa, totalmente disfrutable en cualquier ámbito (casa, colectivo, oficina, etc.) tenés que leer El Arrancacorazones.
Jaquemort es un psicoanalista que quiere lograr el análisis total, pretende llenarse de los demás. En esto estaba, manoseándose la barba roja, cuando llega a la casa donde Clémentine (personaje al que habría que nombrar el más sobreprotector de la literatura) está dando a luz a sus tres hijos, Joël, Noël y Citroën. A partir de ese momento se destapa un mundo adorable/terrorífico: un pueblo donde se venden a los viejos al mejor postor en una plaza pública, los aprendices son molidos a palos, el cura boxea con el diablo y donde hay alguien que se hace cargo de la vergüenza de los demás.
Hay que leer a Boris Vian.
(ah, y hay que escucharlo también, así que les dejo una yapa)






